Producción fotográfica: Ramiro Ortega
Un día de significativa emoción se vivió en el Coloso “Marcelo A. Bielsa”. Un día que quedará inmortalizado en la memoria leprosa, como aquel que reservó el regreso de Gerardo Daniel Martino al Parque. Uno de los hijos pródigos y máximos ídolos de la historia rojinegra, o simplemente “el Tata”, volvió a casa. Y volvió a pisar un césped que le resulta familiar, que supo de gambetas, pausas, pases elegantes y ese andar exquisito que lo distinguió vistiendo la camiseta número ocho, convirtiéndolo en el jugador con más presencias en la vida futbolística Newell’s y uno de los tres que logró cuatro títulos junto a Norberto Scoponi y Juan Manuel Llop. Ahora, como director técnico del plantel profesional.
Cuando la voz del estadio anunció su nombre, no bien finalizado el partido de reservas, las palmas del Coloso se unieron para tributarle un estruendoso aplauso al Tata Martino. Asomó por el túnel del vestuario después de titulares y suplentes. Pisó el césped con el pie derecho y se persignó un par de veces. Con indisimulable emoción, mientras el público no paraba de ovacionarlo, giró para saludar a la platea este, en su trayecto hacia el banco. Y también agradeció el recibimiento de los plateístas ubicados en la Visera que lleva su nombre, y de los hinchas que colmaron las dos tribunas de la popular “Diego Armando Maradona”.
Martino desvió el recorrido para abrazarse con su colega Ricardo Zielinski. Vivió el partido atentamente de pie. Dialogó mucho con el capitán Lucas Bernardi. Sonrió con mesura en el gol de Pablo Pérez. Intercambió opiniones con sus colaboradores. Y caminó permanentemente por el corralito, cruzado de brazos. La lluvia le puso un tinte épico a la noche. Y la gente siguió cantando por el Newell’s del Tata. Bajo el diluvio y aún cuando el partido ya era historia. “Estoy muy agradecido por el afecto de la gente. Hace muchas semanas que vengo recibiendo el cariño de los hinchas. Bah, en realidad muchos años. Faltaba que me lo demostraran todos juntos, como sucedió esta vez en el Coloso”, expresó el DT, gratificado por una vuelta a casa que, más allá de haber sido triunfal, resumió un significativo grado de emotividad.

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