El 18 de junio de 1905, Newell’s Old Boys y Rosario Central disputaron el primer clásico rosarino de la historia. Aquella tarde, en la cancha del Club Atlético del Rosario, actual Plaza Jewell, la Lepra se impuso por 1 a 0 y escribió la primera página de una rivalidad que más de un siglo después continúa movilizando a toda una ciudad.
El único gol del encuentro fue convertido por Faustino González, uno de los socios fundadores de la institución y una de las figuras más importantes de los primeros años rojinegros.
La jugada nació tras un centro de Víctor Heitz, quien había sido el primer presidente de Newell’s Old Boys en 1903. El destino quiso que dos nombres fundamentales en la construcción del club quedaran unidos para siempre en la acción que definió el primer clásico.
Sin embargo, la historia de Faustino González no se resume únicamente a aquel gol.
Nacido en Rosario el 9 de agosto de 1883 y alumno de la escuela de Isaac Newell, fue socio fundador del club, jugador, campeón y presidente de la institución en dos oportunidades. Con la camiseta rojinegra disputó 66 partidos y convirtió 39 goles, convirtiéndose en uno de los grandes referentes de la etapa amateur.
Junto a sus hermanos Caracciolo y Manuel Paulino González formó una de las familias más importantes de la historia leprosa. Los tres compartieron innumerables jornadas futbolísticas y llegaron a disputar juntos ocho clásicos rosarinos, con un registro extraordinario: siete victorias.
Aquella generación ayudó a cimentar la identidad ganadora de Newell’s y dejó una huella imborrable tanto dentro como fuera de la cancha.
Faustino, además, tendría años más tarde un rol fundamental en el crecimiento institucional del club al impulsar las gestiones que permitieron la llegada de Newell’s Old Boys al Parque Independencia, lugar donde la institución continuó desarrollando su historia y consolidó su arraigo en la ciudad.
Su hermano Manuel Paulino, conocido como “Lito”, también dejó una marca eterna. Con 164 goles continúa siendo el máximo goleador histórico de Newell’s y, con 30 tantos, también es el máximo artillero en la historia de los clásicos rosarinos.
Su aporte trascendió ampliamente lo deportivo. Fue una pieza clave en las gestiones que permitieron la incorporación de Newell’s a los torneos de AFA en 1939, representó al club ante la casa madre del fútbol argentino y colaboró incansablemente con la institución hasta su fallecimiento en 1954.
Historias como las de los hermanos González representan el espíritu de aquellos pioneros que construyeron Newell’s desde todos los lugares posibles: como jugadores, dirigentes, socios y apasionados defensores de los colores rojinegros.
A 121 años de aquel encuentro histórico, Newell’s Old Boys y el Club Atlético del Rosario homenajearon el nacimiento del clásico rosarino con el descubrimiento de una placa conmemorativa en Plaza Jewell, escenario donde comenzó a escribirse esta historia.
Del acto participaron descendientes de Faustino González, y autoridades de ambas instituciones, reafirmando el valor patrimonial y cultural de un acontecimiento que forma parte de la identidad deportiva de la ciudad.
Porque hay clásicos inolvidables, hay clásicos históricos; y después está el primero.
El único que no tiene revancha.
