Una historia que también es parte del club
Miriam Susana Moro nació en Rosario el 20 de junio de 1952. Fue jugadora del Newell’s Hockey Club durante la década del 70, desempeñándose como inside izquierdo. En la cancha se destacaba por su compromiso y su forma de entender el juego; fuera de ella, por su sensibilidad social y su militancia.
El 27 de septiembre de 1976, estando embarazada, fue secuestrada mientras realizaba tareas de difusión denunciando los crímenes de la dictadura. Fue torturada, asesinada y enterrada como NN en el cementerio de Casilda.
Su historia, como la de tantos y tantas, forma parte de una herida abierta en nuestra sociedad. También forma parte de la historia de Newell’s.
Memoria que habita en el presente
Nombrar este espacio no es solo un acto simbólico. Es una forma de mantener viva la memoria en el lugar donde todos los días se forman deportistas, se transmiten valores y se construye comunidad.
El sector de hockey “Miriam Moro” se proyecta como un espacio que interpela, que enseña y que recuerda. Para quienes entrenan, para quienes estudian en el Colegio Newell’s, para socios, socias e hinchas.
Porque la memoria no es solo pasado: es también presente y futuro.
Un compromiso que nos define
A lo largo de los años, Newell’s ha sostenido una política activa en materia de derechos humanos. Desde placas y murales conmemorativos hasta la recuperación de la identidad de socios y socias desaparecidos, pasando por la participación en cada 24 de marzo junto a organismos y familiares.
Incluso en los años más oscuros, el club fue un espacio de encuentro para quienes buscaban a sus seres queridos. Y con el tiempo, supo transformar esa historia en memoria colectiva.
Nombrar este sector es continuar ese camino.
Porque en Newell’s no hubo complicidad.
Porque no hay lugar para el olvido.
Porque la memoria sigue viva en cada rincón del club.
Nunca más.
